jueves, 20 de abril de 2017

Tareas de la semana del 08 al 12 de mayo

Texto 1: Danza Negra de Luis Palés Matos
Calabó y bambú.
Bambú y calabó.
El Gran 
Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran 
Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuc
tú.
Es la danza negra de Fernando 
Poo.
El cerdo en el fango gruñe: 
pru-pru-prú.
El sapo en la charca sueña: 
cro-cro-cró.
Calab
ó y bambú.
Bamb
ú y calabó.
Rompen los junjunes en furiosa u.
Los gongos trepidan con profunda o.
Es la raza negra que ondulando va
en el ritmo gordo del mariyandá.
Llegan los botucos a la fiesta ya.
Danza que te danza la negra se da.
Calabó y bambú.
Bamb
ú y calabó.
El Gran 
Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran 
Cocoroca dice: to-co-tó.
Pasan tierras rojas, islas de betún:
Haití, Martinica, Congo, Camer
ún;
las papiamentosas antillas del ron
y las patualesas islas del volcán,
que en el grave son
del canto se dan.
Calabó y bambú.
Bamb
ú y calabó.
El Gran 
Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran 
Cocoroca dice: to-co-tó.
Es el sol de hierro que arde en Tombuct
ú.
Es la danza negra de Fernando 
Poo.
El alma africana que vibrando está
en el ritmo gordo del mariyandá.
Calabó y bambú.
Bamb
ú y calabó.
El Gran 
Cocoroco dice: tu-cu-tú.
La Gran 
Cocoroca dice: to-co-tó.





Texto 2: Canto Negro de Nicolás Guillén

¡Yambambó, yambambé!
Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo soIongo del Songo
baila ya
mbó sobre un pie.
Mamato
mba,
sere
mbe cuserembá.
El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe seremb
ó
a
é;
yamb
ó,
a
é.
Ta
mba, tamba, tamba, tamba,
ta
mba del negro que tumba;
tu
mba del negro caramba,
cara
mba que el negro tumba:
¡ya
mba, yambó, yambambé!

Texto 3: Sonetos - I  Octavio Paz
Inmóvil en la luz, pero danzante,
tu movimiento a la quietud que cr
ía
en la cima del vértigo se al
ía
deteniendo, no al vuelo, sí al inst
ante.
Luz que no se derrama, ya diamante,
fija en la rotación del mediod
ía,
sol que no se consume ni se enfr
ía
de cenizas y llama equidist
ante.
Tu salto es un segundo congelado
que ni apresura el tiempo ni lo ma
ta:
preso en su movimiento ensimism
ado
tu cuerpo de sí mismo se desata
y cae y se dispersa tu blanc
ura
y vuelves a ser agua y tierra osc
ura

Texto 4: Vida de Alfonsina Storni

Mis nervios están locos, en las venas
la sangre hierve, líquido de fuego
salta a mis labios donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.
Tengo deseos de reír; las penas
que de donar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.
El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuando escancio en su trova de hechicera.
Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera. 

Texto 5: Cumpleaños de amor de Ángel González

¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.

Texto 6: Sor Juana Inés de la Cruz
Continúa el asunto y aun le expresa
con más viva elegancia

Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco:
a quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro
y al que le hace desprecios enriquezco;
si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí ofendido
y al padecer de todos modos vengo;
pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste con pedir lo que no tengo
y aquél con no tener lo que le pido.

Texto 7: Rima XXXlll de G. Bécquer

Es cuestión de palabras y, no obstante, 
ni tú ni yo jamás, 
después de lo pasado, convendremos 
en quién la culpa está. 

¡Lástima que el Amor un diccionario 
no tenga donde hallar 
cuándo el orgullo es simplemente orgullo 
y cuándo es dignidad!.



Texto 8: Ajedrez  (Fragmento) de Jorge Luis Borges
En su grave rincón los jugadores
Rigen las lentas piezas. El tablero
Los demora hasta el alba en su severo
Ámbito donde se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
Las piezas: torre homérica, ligero
Caballo, armada reina, rey postrero
Oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
Cuando el tiempo los haya consumido,
Ciertamente no habrá cesado el rito.

En el oriente se encendió esta guerra
Cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.


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